Recomendaciones para viajar a Santiago de Compostela
Solo una minoría de ciudades españolas presumen de ser Patrimonio de la Humanidad, y Santiago de Compostela es una de ellas. A la capital gallega puede accederse en coche, tren, autobús o avión, siendo este el medio de transporte más inmediato. Al desembarcar, es posible alquilar un vehículo y estacionarlo a buen precio parking aeropuerto Santiago, decisión lógica en caso de visitar Boqueixón, San Paio y otras localidades cercanas.
En el resto del municipio, los aparcamientos se dividen en cuatro zonas, a saber: la zona blanca, sin restricciones; la zona azul, limitada a cuatro horas aprox.; la zona verde o naranja, para residentes, y la zona roja, habilitada en horarios específicos, de acuerdo con la Ordenanza Reguladora del Aparcamiento (ORA). Si lidiar con parkings desagrada al turista, los taxis y autobuses mantienen comunicados todos los destinos de Santiago de Compostela, incluidos sus alojamientos.
En concreto, la mayor parte de los hoteles y hostales se ubican en el casco histórico, el Ensanche, la Praza Roxa y las zonas de San Pedro y el parque de Belvís. Se recomienda tramitar la reserva con antelación si el viajero planifica su escapada para el Año Nuevo y otras fechas señaladas.
Con diferencia, los meses de junio, julio, agosto y septiembre son los más populares para visitar Santiago de Compostela. Una razón de peso, además del clima bonancible y la animación social, es la celebración de las fiestas patronales en honor al apóstol Santiago. No obstante, otras festividades de interés (Semana Santa, Carnaval, Romería de San Lázaro, etcétera) hacen apetecibles otras épocas del año.
Al margen de la fecha elegida, la abundancia de monumentos y destinos insignes obliga a definir un itinerario y concentrar la atención en lo más destacado. Son indispensables la Catedral, el Museo de las Peregrinaciones, las plazas de Obradoiro, la Quintana o Platerías, el Pazo de Fonseca o el Parque de San Domingos de Bonaval, entre otros.