¿Cómo previenen el ‘bumping’ las cerraduras modernas?
El término «antibumping» es uno de los más repetidos en el sector de la cerrajería. La mayor parte de los cilindros o bombillos de seguridad en Santiago de Compostela y otros municipios incorporan sistemas que inhiben el uso de llaves mágicas, bumping o de percusión, una técnica delictiva que sigue representando una amenaza crítica para la seguridad residencial.
Insertar una llave trucada, dar un ligero golpe y listo: la cerradura queda desbloqueada. La peligrosidad del bumping radica en su efectividad, ausencia de ruidos y rapidez (menos de treinta segundos). Si tan vulnerables son las cerraduras a este método de robo, ¿cómo han logrado los principales fabricantes neutralizarlo?
Por un lado, los nuevos cilindros organizan sus pistones en múltiples filas, dispuestas en ángulos dispares. Esta medida, que de por sí inutiliza el grueso de las llaves de percusión, se combina con el empleo de materiales resistentes como el acero y con la adición de contrapistones. Este diseño tan sofisticado impide que el bumping vulnere la protección del sistema.
Para los profesionales de la cerrajería, complicar el acceso al bombillo disminuye las posibilidades de éxito de los delincuentes. Por este motivo, gran parte de las cerraduras modernas lleva instalado un escudo protector que, como indica su nombre, dificulta al máximo la manipulación del cilindro con intenciones maliciosas.
Pero el jaque mate a las llaves mágicas ha venido de la mano de las cerraduras invisibles y su radiofrecuencia con encriptación. Al carecer de cilindro físico y estar instaladas en el interior de la puerta, tanto el bumping como el impresioning son inútiles.
Las llaves siempre han participado activamente en la protección de la cerradura. En pleno siglo veintiuno, es lógico que este elemento haya sido perfeccionado al máximo, siendo las tarjetas de propiedad una de las novedades del sector. Este documento plástico evita la duplicación no autorizada de la llave original.